Jill preguntó - ¿cuál es el propósito de la existencia? Esta es una gran pregunta espiritual, y ciertamente una que es importante para la mayoría de las personas en algún punto. Tengo mis puntos de vista en el asunto, pero esta era una instancia en donde no quería compartirlas en ese momento. Primeramente, eso me colocaba como una autoridad, y no creo que posea ningún conocimiento real mayor que cualquier otra persona sobre esta pregunta Segundo, mi interés está en comenzar con la raíz de lo que el cliente cree. Ellos tendrán alguna clase de cosmología, algún tipo de marco de creencias, aún si es dentro del ateísmo o agnosticismo. Es importante obtener estas creencias, sacarlas del cliente. A veces son algo poco claras, en cuyo caso un cuestionamiento activo y un proceso de escucha activa resultan de apoyo para ayudarlos a identificar en lo que realmente creen. Otros van a tener creencias muy detalladas o muy fuertes sobre estas preguntas. "Depende" mucho del cliente y de donde están que tan útil que sea el dialogo. Puede ser necesario ayudarlos a clarificar su propio sistema de creencias. Quizás sea para asistirlos en deconstruir sistemas de creencias heredados o viejos, con la finalidad de encontrar lo que actualmente les calza. O, puede ser ofrecerles algunas de mis propias creencias, para que ellos "les prueben la talla", ayudándolos a clarificar sus propias creencias –quizás en oposición a las mías. Jill sí esbozó algunas de sus creencias sobre el propósito de la vida. Estuve de acuerdo en la mayor parte con ella, pero no concordé en otras. Traje a colación mis diferencias, no de una forma argumentativa y antagonista, sino como parte de crear un dialogo sobre el tema. La apoyé a considerar lo que decía, para encontrar lo que mejor le calzaba, y ver en donde estaría abierta o interesada a expandir su sistema de creencia actual, o confrontar lugares de inconsistencia o rigidez. De esta forma, podemos usar el contexto de dialogo terapéutico para trabajar en tal contenido cognitivo –alrededor de un tema que puede ser abstracto y poco centrado. Así que también es útil luego de tal intercambio encontrar las implicaciones de esto en la vida del cliente, incluyendo el aquí y ahora. Esto ayuda a centrar el proceso.
Jasmine respondió al tema de Sufrimiento Religioso. Esto describe traumas emocionales experimentados en contexto de situaciones religiosas. Habló sobre ser una mujer joven y abrazar entusiastamente el Budismo, unirse a un templo por un tiempo, despertar temprano para recitar los sutras. Ella estaba trabajando como secretaria para la asociación Budista, y fue testigo de muchas escenas que la perturbaron y molestaron –profesores principales quienes mostraban una actitud calmada y sagrada en público, pero que en privado despotricaban y desvariaban, gritaban en reuniones, y se comportaban en formas que no evidenciaban la espiritualidad que predicaban. Así que se distanció del grupo. Años luego, cuando experimentaba significantes situaciones estresantes en su vida, volvió al Budismo, y se unió a otros grupos. Ella asistía a algunos estudios formales, enseñados por monjas, y encontró que se mostraban intolerantes a las diferencias, impidiendo preguntas, y haciendo afirmaciones disparatadas sobre otros grupos. A través de un número de años, fue testigo de muchas cosas que continuaban molestándola y asombrándola. Eventualmente, se llegó a sentir muy molesta y reactiva, aún cuando continuaba las prácticas por su cuenta. No sentía la libertad de hablar con nadie sobre esto, así que había mantenido dentro su dolor por años. Ahora, con la oportunidad de expresarse, Jasmine estaba muy enojada, y muy energizada. Finalmente sintió que podía hablar, y discutirlo. La motivé, mostrando que en terapia había libertad de hablar sobre sus experiencias y sentimientos. Así que se sintió más energizada. Traje una almohada, y la invité a poner la primera persona allí con la que quisiera hablar. Ella habló con un monje que era la cabeza de una de las organizaciones de las que ella era parte. Estaba muy enojada con él, dándole una lista de cosas por las cuales estaba molesta. Sin embargo, debía interrumpirla, para pedirle que agregara "y estoy molesta sobre eso" al final de cada oración. Lo que sucede frecuentemente en estas situaciones es que la persona tiene una gran lista de cosas por decir, pero pueden evitar incluirse a si mismas, o articular los sentimientos que tienen. Esto se convierte en una diatriba, lo cual no es generalmente útil o sanador. Genera energía en vez de liberarla. Y mantiene a la persona distanciada de sus sentimientos fuertes al proyectarlos únicamente a otros. Así que es necesario asegurar que conecten con cada crítica con un sentimiento. Encontró esto difícil de hacer. Frecuentemente las personas involucradas con religión o espiritualidad por mucho tiempo son entrenadas en distanciarse de sus sentimientos. Le dijo al monje "Me gustaría quitarte tus trajes, convertirte en una persona común". Así que la invité a que se imaginara haciendo esto. La invité también a que usara algunas malas palabras que se le ocurrieran –esta es otra forma en la cual alguien puede expresar completamente su frustración, especialmente para alguien que usualmente no maldice. Luego pasamos a través de una sucesión de personas con las cuales tenía asuntos sin terminar, mayormente autoridades religiosas, pero también incluía un grupo de personas religiosas. Finalmente, sintió un gran alivio, una carga levantada de sus hombros, que había estado cargando por mucho tiempo. Luego fue capaz de llegar a la afirmación – "No soy más una Budista".Le sugerí que hiciera una afirmación de la clase de "Sigo mi propia verdad" (una frase que ella había usado previamente). Esta era la afirmación integradora –ella adueñándose de su propia espiritualidad, sin depender más de otros, y capaz de definir lo que significaba para ella. La psicoterapia en general, y la Gestalt en particular, puede ser usada efectivamente para lidiar con esta clase de heridas religiosas. Sin tal apoyo terapéutico, simplemente tienden a enterrarlo, con consecuencias negativas tanto emocionalmente como espiritualmente.
Katie habló sobre su relación con su esposo. Había sido muy doloroso por mucho tiempo. No habían tenido relaciones sexuales por 10 años. Ella se sentía hacia él como hermanos –"una familia" pero sin sentido de intimidad. Él había sido testarudo, egoísta, insensible, y dominante. Los hijos también se habían distanciado de él por estas razones. Había pasado los últimos años haciendo bastante trabajo en sí misma, encontrando su propia felicidad. Habían salido en un viaje familiar. Los niños, ahora más grandes, estaban fuera en la noche, y eran solo ellos dos. Él se le acercó y le dio un abrazo. Ella estaba asombrada, asustada, y muy tensa. No sentía cariño hacia él en un nivel físico, y estaba muy incómoda tanto con su propia reacción, como con la acción de él. Cuando llegaron a casa, él comenzó a cambiar. Dejó su actitud beligerante. Comenzó a hacer cosas lindas por ella. Ella estaba siendo muy cautelosa, y tenía muchos miedos, esto podía ser solo un cambio temporal. Que tal si trataba se acercarse de nuevo a ella Le comenté que si ella actuaba a través de miedo, esto realmente podía ser tan solo un cambio temporal, y sus propias acciones revertirían el sistema a su estado previo. Esto era confrontarla con sus propias opciones y responsabilidad en mantener el sistema actual, y examinar su inversión en él, sin importar lo mucho que pueda quejarse. Esto era un tema más grande, para continuar trabajando. Pero en este momento, le sugerí que identificara dónde y cómo estaría cómoda dándole a su esposo "recompensas" por sus cambios. Esto basado en el principio de dar y recibir en una relación. Entre compañeros de matrimonio, es esencial que haya una clase de balance sistémico. En este caso, ella claramente había dado más, y él había tomado más. A pesar de que se quejara de la situación, ella había tenido responsabilidad en el crearla y mantener el desbalance. Al comenzar a hacer algo diferente recientemente, ella tenía un impacto en el balance sistémico. Un resultado es que él había comenzado a dar en vez de solo tomar. Sin embargo, tal acto en su parte es más probable que continúe si comienza un círculo "virtuoso" mutuo, en vez del círculo vicioso en el que habían estado encerrados. Su rol en eso sería dar algo a cambio, sin importar lo pequeño. Esto sin embargo la confrontaba con su amargura y resentimiento, el cual tendría que hallar una forma de superar, para ser capaz de encontrar algo nuevo que desarrollar. Su miedo era que él tomara cualquier amabilidad de parte de ella de "forma equivocada". Señalé que esto era adelantarse. El foco necesitaba estar en el presente –lo que tenía la capacidad de dar, y sus limites sobre lo que estaba dispuesta a recibir de él, o que tan cerca estaba lista para estar. Ella necesitaba hacerle claro que solo podía dar un paso a la vez hacia él, y necesitaba que él se moviera al mismo ritmo. Cuando una relación ha estado congelada por mucho tiempo, parece que nunca puede cambiar. Pero la Teoría de Campo nos dice que el cambio es la esencia de la vida, las cosas cambian todo el tiempo. Cuando nos adentramos en ese flujo, comenzamos a reconocer y sentir lo rápido que las cosas pueden cambiar. El tema allí es cuanto apoyo tenga la persona para integrar el cambio. En Gestalt estamos más orientados a cambios pequeños, que cambios grandes y dramáticos. El problema es siempre, para cual paso hay apoyo interno y externo, donde puede expresarse la capacidad de decisión, como puede una persona encontrar su propio compás, en vez de actuar de acuerdo a la expectativa de otros.
Victor quería entender más sobre lo que era espiritualidad, pero no estaba claro. El Gestalt puede ser usado con cualquier figura de interés, y no requiere que el terapeuta sea alguna clase de experto para poder ayudar a alguien a clarificar su consciencia, o dar sentido a su experiencia. Así que le pregunté sobre su marco conceptual –sus creencias sobre espiritualidad – ya que su deseo era "comprensión" lo que implica algún contenido mental. Esta es la primera manera de ayudar a alguien a articular su propia espiritualidad –en términos de su pensamiento. Él reportó ser Budista Luego le pregunté sobre su experiencia. Esto es un buen lugar para comenzar con espiritualidad, ya que puede fácilmente convertirse en un tema emocionante y esotérico, y la experiencia, incluso las trascendentales, son básicas en el ser. Habló sobre la vez que había hecho una práctica espiritual por una hora cada día. Este es el segundo determinante de espiritualidad –prácticas. Le pregunté qué clase de experiencias espirituales había tenido como resultado. Victor dijo que no sabía realmente. Él había notado que se volvió más sensible a otros, y a sus sentimientos y estados. También notó que con clientes de trabajo, era capaz de sincronizarse más plenamente –de nuevo un incremento en sensibilidad. También se sintió más en sincronía con el ambiente natural, en ese lugar de sensibilidad incrementada. Aún así, él no entendía muy bien lo que esto significaba, o exactamente lo que era la espiritualidad. Señalé que estas experiencias estaban relacionadas unas a otras, a algo fuera de sí mismo. Le pregunté el impacto de estas prácticas en su experiencia interna. Él reportó un sentimiento de paz. Puntualicé que esta era una buena manera de responder la pregunta "¿qué es espiritualidad?". Lo comprendió de inmediato, no solo cognitivamente, pero en su ser. Él había tenido una experiencia espiritual, pero ser invitado a articularla lo ayudaba a relacionarla cognitivamente: a darle sentido –lo que era su deseo original. Sin embargo, esto de "darle sentido" ahora estaba más adentrado y relacionado directamente con su experiencia, en vez de un marco teórico que pudo haber aprendido de alguien más. Allí lo invité a recordar ese sentimiento que tuvo luego de las sesiones de práctica espiritual. Él recordó, y luego le pedí que expresara esta experiencia en el presente. Esta es una invitación Gestalt estándar. El reportó sentir un poco de esa paz. Luego le mostré esto como una práctica espiritual que podía hacer momento a momento, cultivando ese sentido de paz. Esto hizo que todo cayera en su sitio para él. Ahora tenía una forma de conectar sus experiencias, conceptos, y prácticas en una forma centrada en el presente, viva. Esta es la clase de integración que generalmente buscamos en Gestalt, y es particularmente potente cuando está hecha alrededor del tema de espiritualidad.
Brenda trajo el tema de autenticidad. Pero lo definió como una práctica espiritual que quería ser capaz de alcanzar, en vez de solo un método psicológico. No comprendía completamente como ella diferenciaba esto, pero estaba feliz de trabajar con ella para descubrirlo. Habló de una situación en el trabajo con un cliente, a quien sentía que tenía que complacer, y no contradecir, aún cuando sabía que sus planes no darían un beneficio. Forzada por la presión de la compañía, nociones de cómo estar con clientes, y su propio miedo a la confrontación y rechazo, se encontró a sí misma actuando de forma inauténtica con el cliente. Parece que el problema fundamental de una falta de autenticidad era miedo. Dado que el tema era espiritualidad, quería encontrarle prácticas en un nivel espiritual. Ella explicó que se calmaba a sí misma, usando una especie de meditación para hacerlo, luego rezaba por dirección. La invité a hacer un experimento. Alguien más en el grupo haría de cliente, y Brenda ofrecería las palabras. A medida que escuché lo que el "cliente" le dijo, noté que sonaba como el cliente que era bastante mandón y agresivo –diciéndole que necesitaba hacer lo que ellos querían. Le pregunté que estaba sintiendo en respuesta a la actitud agresiva. Ella respondió "no es justo". Le señalé que esto era un pensamiento, no un sentimiento. Es importante en terapia diferenciar los pensamientos de los sentimientos, y en este caso, su respuesta aún no me decía su sentimiento. Con algo de ayuda, ella identificó sentirse frustrada. Así, la figura había cambiado. De hecho debajo de la dificultad de ser auténtica no solo había miedo, sino su propia agresión. Esto siempre era difícil de identificar, ya que la gente tiende a no identificar su agresión, identificándose en vez con una posición más tipo víctima – en este caso, su miedo al rechazo. Así que siempre es valioso desde un punto de vista de Gestalt localizar la agresión, ya que esto representa energía útil para la acción, cambio. En este caso sin embargo, tomé una señal de ella – ella no quería trabajar con la agresión psicológicamente sino espiritualmente. Esto me sugirió no dirigirla a "sentir y expresa" la ira, la cual habría sido la formula terapéutica normal. Sin en cambio, encontrar lo que significa trabajarlo espiritualmente Así que le pedí que usara sus prácticas espirituales, en el momento, para trabajar su frustración. Ella hizo esto, silenciosamente. Cuando abrió los ojos dijo "se fue". Le creí y no necesité probarla para "asegurarme" que esto no fuese un truco que se estuviese jugando a sí misma. Tenía mi propia sensación de que ella estaba en lo cierto –la expresión en su cara era muy abierta, y en el Gestalt contemporáneo generalmente no queremos "confrontar" personas, trabajando en vez con la subjetividad de su experiencia. No vi nada que indicara una contradicción con lo que ella reportaba, así que estaba feliz de aceptar esto. Si alguien se involucra en un proceso "espiritual" basado en alguna clase de "debería" entonces podría ciertamente ser posible que de hecho lo usaran para impedir emoción, o entrar en contacto con sus sentimientos. Pero eso no parecía ser el caso aquí. Esto representa una manera de usar un proceso de Gestalt para trabajar con un problema que está enmarcado como espiritual.
Sylvia trajo un tema complejo. Ella quería ser capaz de tomar más responsabilidad por sí misma, como una clase de práctica espiritual, pero cuando se enfrentaba con ciertas personas, los alejaba y creaba distancia. Además, se presionaba a sí misma, así que tomar más responsabilidad se sentía como ahorcarse a sí mismo. Le pregunté lo que estaba sintiendo en el presente, y reportó confusión. En Gestalt, siempre queremos específicos, ya que los problemas generales no van a generar una consciencia enfocada. Así que le pregunté por un ejemplo específico. Ella habló sobre una vieja amiga con la cual había entrado en negocios. Habían surgido problemas, y terminaron riñendo, yendo en direcciones diferentes. Ella mencionó algunas de las diferencias que tuvieron, y sus frustraciones con su amiga. Mi interés, como es usualmente el caso en Gestalt, no era el contenido, sino la dinámica en la relación. Ella explicó que no había hablado de esto con nadie, ya que se ponía presión en sí misma, que como una mentora, que no debería tener esta clase de dificultades, y segundo que no quería generar rumores. Así que primero respondí con una declaración racional, reconociendo su vulnerabilidad en compartir este tema. Esto es un reconocimiento importante de apoyo que existe entre nosotros. Le pregunté cual sería la diferencia si tomase más responsabilidad. Ella contestó que podría ser más tolerante. Esto es lo que llamamos una "nueva figura" emergiendo. En un proceso de Gestalt prestamos atención a las figuras de interés, y a veces con la que comenzamos no es la más importante. Así que le pregunté sobre tolerancia. Sylvia respondió –"Debería ser tolerante y no alejarla" En Gestalt, "Debería" es siempre una palabra sobresaliente –representando un nivel de no tomar responsabilidad (atribuyendo motivación a una fuente externa), e indicando una especie de mandato universal que ha sido aguantado. Así que hay un número de maneras en las que trabajamos con esto. Primero, está la identificación de la fuente del debería. Así que le dije –"más tolerante, ¿de acuerdo a quien?" Esto nos conecta con la aparente totalidad del mandato en una relación. Sylvia mencionó cuatro fuentes –ideales de perfección espiritual, sus creencias familiares, creencias culturales, y su propia motivación de ser mejor que las circunstancias en las que fue criada. Podríamos haber trabajado más específicamente con alguna de estas, y serían buenas para trabajo a futuro en lo que llamamos introyecciones –creencias que han sido tragadas. Pero quería mantener el ritmo. Le pedí que representara las cuatro fuentes de debería como objetos… los cuales situó en frente de ella. Le pregunté lo que sentía. Ella dijo que sentía algo oscuro. Le sugerí que donde está el deseo de ser tolerante, probablemente está la necesidad de reconocer intolerancia primero. Este es el abordaje de Gestalt a las polaridades. Así que le pedí que tomara la tolerancia en una mano, y la intolerancia en la otra, y luego dijera a cada una de las cuatro fuentes de debería que ella era de hecho tanto tolerante como intolerante. Esto le permite nombrar y adueñarse de la complejidad de su experiencia, de cara a la presión de las introyecciones de ser simplemente una cosa. Luego coloqué un objeto en frente de ella para representar su antiguo amigo, e invité a Sylvia a que le dijera lo mismo. De nuevo, para enfocar la figura, le pedí que fuese específica al decirle a su amiga lo que no estaba dispuesta a tolerar. Ella hizo unos enunciados claros. Compartí con ella que tenía una opinión positiva –que su incapacidad de tolerar ciertos comportamientos era una acción psicológica sana. A veces en terapia es apropiado compartir una opinión, siempre y cuando es real y es una intervención muy específica. En este caso, quería ofrecer mi apoyo autoritario a ella adueñándose de su intolerancia, y también reconocer que de hecho estaba tomando responsabilidad. ¿Que quedaba por hacer entonces? Ella estaba interesada en espiritualidad aplicada, así que le sugerí que ahora podríamos revisar lo que podría significar ser tolerante espiritualmente en este lugar, luego de haber dibujado un límite psicológicamente saludable. El ser capaz de adueñarse de su propia intolerancia ahora la liberaba para encontrar donde y que tanto estaba dispuesta a ser tolerante –no desde un debería, pero porque esto era un estiramiento genuino que ella quería hacer. Le di un ejemplo de donde yo luchaba con lo mismo, y reconocí el reto en esto. Al traerme a mí mismo, hice esto un proceso relacional, en vez de solo uno facilitado. También "hice algo del trabajo" al mirar a mi propio auto reflejo, en vez de pedirle a ella que hiciera todo el trabajo de descubrirlo. Esto es parte del proceso yo-tú de Gestalt. Al unirme a ella en este lugar fui capaz de ofrecer algo de apoyo interpersonal, y reconocer la dificultad de localizar una capacidad genuina para tolerancia, en una forma que fuese real, y que involucrara un crecimiento personal. Sylvia había ganado una idea de lo que necesitaba hacer, como hacerlo, y tenía la claridad y la base ahora para ser capaz de practicar tolerancia en un lugar espiritual, habiéndose hecho cargo de la psicológica. Esto es un ejemplo de la integración de la psicoterapia y espiritualidad.
Louisa había estado involucrada en trabajo de desarrollo personal por más de 10 años. No había hecho un entrenamiento profesional completo, pero había asistido a muchos seminarios, hecho su propio estudio, y estaba comprometida con tu propio crecimiento. Era reconocida por sus amigos como una mujer muy fuerte. A medida que la conocí, estuve de acuerdo –podía ver una fuerza profunda en ella. Por supuesto, ella también sabía esto sobre sí misma, aunque estaba también enfocada en lo que necesitaba aprender, sus áreas débiles, y los lugares en los que no era tan exitosa como le gustaría. Le sugerí –porqué no enseñar a otros como encontrar la fuerza que tú tienes. Louisa primero pensó que no era lo suficientemente exitosa externamente –ella no ganaba mucho dinero con lo que hacía. Le señalé que era su éxito interno lo que importaba –sin importar lo que le pasara, ella no se permitía estar intimidada, rendirse. Llevaba esa fuerza interna con ella, y solo porque ella no lo había convertido en ganar mucho dinero, no significaba mucho excepto en términos muy superficiales. Luego dijo que no sabía cómo enseñarle a otros lo que sabía –solo era natural para ella. Allí la llevé a través de un proceso de consciencia, alejándose se sí misma, y observando lo que hacía en un número de circunstancias para encontrar su fuerza. Ella habló de su auto charla, su actitud, y también le pregunté sobre lo que hacía a nivel somático. Señalé que esta clase de auto reflejo era la base de ser capaz de enseñar a otros lo que sabía. Los principios de Gestalt aquí son primeramente retroalimentación –dar al cliente algo de mi experiencia con ellos. Eso podía ser "positivo" o "negativo", pero eso es de cierto modo irrelevante. El punto está en que es sobre como yo los experimento, y el impacto que eso tiene en mi. Ese tipo de retroalimentación es bastante valioso para alguien –ser realmente visto. Es confirmante, es reconocedor, y ofrece un terreno sólido valioso para la conversación terapéutica. También ayuda a las personas a identificar su estilo único en el mundo –el cual es realmente lo que tienen que ofrecer en la relación, y por extensión, en su trabajo. Segundo, la ayudé a través de un proceso de consciencia para deconstruir sus trabajos internos. Esto es muy útil en muchas circunstancias –es una cuestión de "como" cada uno hacemos lo que hacemos. Al abrir esto, más oportunidades se hacen disponibles –en este caso, el ser capaz de enseñarlo. Tercero, como terapeutas, podemos hacer nuestro propio proceso de deconstrucción, permitiéndonos describir a los clientes lo que conocemos y entendemos. Esto es necesario para nuestro propio auto reflejo, y recibir retroalimentación de calidad nosotros mismos.
Terry estaba en pérdida. Había estado en una relación con Dianne por varios años. Claramente se amaban uno al otro. Ambos estaban interesados en la vida interna, y tenían un vínculo fuerte. Pero Dianne se encontraba deprimida. Tomaba medicamentos variablemente. Había tratado algo de terapia, pero no había sido de mucha ayuda. Ella tenía una carrera demandante, la cual la mantenía ocupada, y estresada. De alguna forma, ellos peleaban mucho cuando estaban juntos (ella viajaba bastante, y no vivían juntos). Siempre lograban arreglar las cosas, pero era algo agotador. Dianne era extremadamente crítica, mientras que Terry era bastante relajado. Dianne ocasionalmente rompía la relación, pero luego de algún tiempo, establecía contacto de nuevo, diciendo que extrañaba a Terry. Terry había sido bastante paciente, había tratado bastante de hacerlo funcionar, pero se encontraba en lo último de su sentido común. Lo encontraba estresante en vez de enriquecedor, y parecía que los dos simplemente no podían encontrar una forma de estar juntos que fuera sana para ellos. Le expliqué a Terry que de hecho, sólo era que Dianne estaba deprimida. La depresión estaba "en la relación", y en ese sentido, él también estaba deprimido por lo que estaba pasando. Quizás no tenía el pensamiento blanco o negro de ella (que tiende a acompañar la depresión) pero desde un punto de vista sistémico, él estaba de alguna forma involucrado en un campo depresivo. ¿Cuál era su rol? Ser de ayuda, dar sugerencias, tratar de encontrar soluciones, tratar de resolver las cosas racionalmente. Esto parece todo inofensivo, ¿y qué más puede uno hacer? Pero en términos sistémicos, ambas personas co-producen su campo. Lo que es obvio es como contribuye Dianne. Lo que no es obvio es como lo hace Terry. Su utilidad, o paciencia por ejemplo, se convierten en parte del problema. Así que la solución es que él encuentre maneras de salir del sistema que co-crearon – al encontrar sus límites, expresarlos de forma no reactiva, siendo proactivo al declinar las invitaciones de rescate, y dejar de ser tan servicial. Esto es una gran petición, pero lo empodera, en vez de ser dependiente de Dianne para cambiar –lo cual no está ocurriendo - puede trabajar en sí mismo. Hablamos sobre como cuando él puede adoptar un sentido del humor, la dinámica cambia completamente. Exploramos como él necesitaba apoyarse a sí mismo, encontrar formas de hallar su propio centro y felicidad, para no ser arrastrado en la negatividad. Practicamos maneras en las que él podría dejar de ser tan servicial, y tener más límites –reconociendo sus propias necesidades, y dibujando límites sobre lo que es capaz de manejar. Terry se sintió mucho más fuerte, más claro, y podía ver en lo que podía trabajar. Lo que sea que ocurriera con la relación, esto sería un aprendizaje útil para él.
Zac habló sobre sentirse despersonalizado. Siendo un niño pensó que su madre iba a morir (a pesar que no lo hizo). Pero sí habló sobre la muerte de su abuela. Rezó a Dios siendo un niño… pero aún así ella murió. Como resultado, se volvió desconfiado de la religión –parecía para él que Dios haría lo opuesto de lo que le pidiera. Por alguna razón, una historia que aprendió de la Biblia se mantuvo con él –de alguien que había rezado, y el diablo había llegado a tentarlo. Así que asoció miedo con rezos. Dijo que creía en ciencia, pero no en Dios. Se consideraba a sí mismo nihilista. Su asociación con religión, y espiritualidad, era un sistema de creencias el cual no le atraía, y una práctica (rezar) la cual veía sin sentido. Señalé que la espiritualidad tiene tres elementos principales: puede proveer inspiración y dirección, puede ayudar a las personas a encontrar un lugar para trascender en sus vidas, y puede proveer prácticas que traen expansión y alegría. Nada de esto constituía su experiencia de religión. Así que señale que había formas espirituales tales como Zen en las cuales no se requiere un sistema de creencias, incluyendo una creencia en un Dios. El componente de despersonalización claramente tenía una dimensión psicológica. Así que le pedí a Zac que prestara atención a su cuerpo. Él reportó sentir "nada". Le pedí que "fuera la nada". Siempre vamos con la resistencia en Gestalt, y nos movemos para tomar lo que sea que la experiencia es. Le pedí a la "nada" que hablara con Zac. "Nada" le dijo a Zac que no había sentido en la vida, que probablemente debería dejar de esperar. La vida se trataba solo de la experiencia mundana, y luego mueres. Esto ciertamente sonaba como la filosofía nihilista que Zac decía tener. Le pregunté a Zac como se sentía. "Vacío". Así que de nuevo, nos quedamos con el vacío, por algún tiempo; le pedí que se mantuviese en contacto con su respiración, y permanecí allí con él, en silencio. Esto es lo que llamamos el "vacío creativo". No es algo de lo que temer o hablar a través de, sino de sentarse con, y permitir que algo emerja en su propio tiempo. De forma segura, luego de algún tiempo, Zac reportó sentir calor en su cuerpo. A medida que respiraba esto, una sensación de alegría comenzó a adentrarse en su experiencia. Era una alegría innombrable, no relacionada con nada en particular. A medida que se quedó con ella, se volvió bastante intensa, respiraba pesada y profundamente. Esto duró algún tiempo. Esta experiencia no tenía nombre. Era simplemente una experiencia de su propio ser. Su nihilismo no solo era un distanciamiento de la fe hacia algo mayor, también era un recorte de su propia experiencia. A medida que permitía esta experiencia de auto aceptación, un significado más profundo emergió. Este es el enfoque existencial a encontrar sentido - permitir que la experiencia traiga significado, en vez de tratar de cubrirla a través de explicación o proyección
Joanne tuvo una experiencia espiritual muy profunda y significativa como adolescente. Fue emocionante, y disparó el interés que tenía en la espiritualidad desde la infancia. Sus padres eran religiosos. Pero no lo manejaron bien. Su madre tenía miedo - probablemente de que estuviese volviéndose loca. Joanne fue con su sacerdote, pero él le dijo que debería medicarse por el resto de su vida, y que algo malo le pasaba –confirmando el mensaje de que estaba loca. Incluso una tía cercana, quien originalmente había alentado su interés en la espiritualidad, no tenía nada que decir. Su reacción en el momento había sido lanzarse a sí misma a su vida externa, al mundo, y distanciarse de cualquier cosa espiritual. Esto sin embargo se había sentido muy vacío para ella. Así que le sugerí poner a "Dios en la silla" y tener una conversación directa con Él. Ella dijo que realmente, debería haber dos sillas –una para su primer encuentro con Dios ("como un primer novio") y una para su relación actual con Dios. Así que hicimos eso. ¡Siguió justo como sería una conversación con un amante con el que has tenido asuntos pendientes! Hice bastantes chequeos con ella –cómo se sentía, mientras se involucraba en estas conversaciones. Era un territorio bastante sensible, y no había realmente procesado esos sentimientos de "traición" por Dios. Esto era también un tema sensible, ya que su experiencia previa hablando sobre esto la había hecho "estar loca". Así que me aseguré que le daba mi apoyo personal, ánimo, y declaré mis opiniones positivas. También me aseguré que recibiera retroalimentación del grupo, para que supiera que pensaban, y hubo apoyo. No es suficiente asumir esto, y es esencial tener tal retroalimentación en lugar donde uno tendría pena. Esto es un ejemplo de cómo el proceso de Gestalt puede ser aplicado a traumas relacionados con área espiritual. Y cómo la relación con Dios es, de cierta forma, como cualquier otra relación, y puede ser adaptable a proceso terapéuticos usados con otras relaciones.
Martin tenía un sentido agudo de justicia. El contexto era que sus padres le pidieron bastante, pero sólo le ofrecieron críticas. Esto puso el tono para nuestra interacción. Si hacía cualquier cosa en terapia sin estar consciente de ello, lo cual fuese de alguna forma para mi propio beneficio, de inmediato lo notaba y lo señalaba. Siempre estaba feliz de examinar sus críticas y preocupaciones. Reconocería la validez de estas, reconocería cuando no estaba consciente de mi propio interés, y hablaría explícitamente sobre ello. En Gestalt, como una terapia de dialogo, es esencial estar dispuesto a ir a lugares en los que no iría conscientemente. Esto pasa con los terapeutas también. La mayoría de los clientes no lo notan, pero algunos están bastante atentos a esto. Esto es realmente algo bastante positivo para la terapia. Pero significa que como terapeuta debo estar dispuesto a no estar defensivo, a buscar la verdad en las preocupaciones de los clientes, temores y acusaciones. Esto no solamente solventa la situación, también provee una experiencia reparadora para el cliente. Y como terapeuta, también aprendo algo sobre a donde me dirijo cuando no estoy consciente –soy confrontado. Es también una oportunidad para reconocer mi propio interés, y dónde y cómo puedo esconder esto en el pretexto de "ayudar" Pequeñas cosas son notables aquí –mi tono de voz, lo rápido que hablo, en lo que decido enfocarme. Con clientes como Martin es necesario estar consciente de mi dinámica tanto como la de él. Es fácil como terapeuta enfocarse en el cliente, en lo que hacen, en su proceso. Pero es más difícil enfocarse en el nuestro. Y aún más difícil cuando el cliente está consciente de mi proceso, pero yo no lo estoy. Hay potencial de sentir pena por uno mismo, pero me muevo más allá de esto al adoptar una actitud de bienvenida hacia toda retroalimentación y crítica, y siempre listo para buscar la verdad en ello, y admitirla.
Podía notar que Lizzie estaba un poco tensa, pero no sabía a qué se debía. Ella parecía al borde, imaginé que quizás molesta. Hablaba sobre discutir con su padre siendo adolescente sobre el tópico en mano - espiritualidad. De ambos padres experimentaba una falta de apoyo por su interés. Su madre la quebrantaba, su padre se oponía y ridiculizaba su deseo de entender más. Mientras que aquellos que crecen en contextos religiosos pueden tener problemas porque las creencias son empujadas por sus gargantas, otras como Lizzie pueden encontrar que padres ateos se opongan a un interés en religión o espiritualidad por parte de sus hijos. Lizzie estaba ahora en sus 30's pero aún se sentía afectada por esto. Su búsqueda continuaba en su vida, pero no era algo de lo que generalmente hablaba con otros, manteniéndolo muy privado. Esto era compresible, dada la experiencia creciendo. Pero también la aislaba, y significaba que no recibía apoyo o dialogo sobre el tema. Podía comprender mejor ahora su susceptibilidad cuando comencé a discutir el tema con ella –ella estaba esperando negatividad y oposición en vez de apoyo. Esto era comprensible. Así que lo primero que hice fue darle mi apoyo explícito. Esto era un tema que me interesaba, ante el cual era positivo, y que estaba dispuesto a abrir con ella. Hablé sobre mi propia energía para el tema y mi interés en dialogar. También señalé la naturaleza del ambiente en el que estábamos –en un grupo de personas que estaban también interesadas en el tema, y que estaban dispuestas a dialogo. Dejé claro mi intento de asegurarme que no hubiese humillaciones cuando opiniones fueran expresadas. Esto era importante en términos de plantar el terreno de seguridad para traer el tema con Lizzie, y dejarle claro que las circunstancias eran diferentes que aquellas a las que estaba acostumbrada. Estaba muy consciente del riesgo para ella de hablar sobre esto. Ella reportó sentirse aliviada, pero aún tensa. Mis palabras estaban muy bien, pero ella no tenía experiencia en tal apoyo. Así que le propuse un experimento –invitándola a declarar algunas de sus creencias, y yo los exploraría con ella. Así que escogió uno –su creencia de que la gente no nace mala, sino que se pierden, o no están conscientes. Compartí que resonaba con esta creencia –una medida de apoyo y también señalándole que estaba dispuesto y escuchando. Hacer esto explícito era muy importante. Le pregunté algunas cosas para dibujar más detalle, y ella claramente estaba disfrutando compartir su perspectiva, ser escuchada. Le enlacé algunas ideas con aquellas de algunos escritores –por ejemplo Mathew Fox (Original Blessing), para indicarle que había otros en el campo que compartían estas perspectivas, y a los cuales ella podría acudir para apoyo y fortalecer sus ideas. Le pregunté si estaría dispuesta a escuchar algunas opiniones opuestas que quizás hubiese en relación con su creencia. Ella aceptó. Este era el siguiente paso –apoyarla para que sostuviese su punto de vista en la cara de una oposición. Así que le di una perspectiva –esa de responsabilidad existencial - para las consecuencias de nuestras acciones, sin importar nuestra intención, nuestro nivel de consciencia, o nuestro estado mental. Gentilmente estiré su pensamiento, proveyendo perspectivas retadoras, y luego involucrándola en el dialogo sin importar sus respuestas. Esta fue una conversación muy rica, y me moví con cuidado, para que pudiese experimentar una conversación entre diferencias, sin ser molesta o oposicional. Esto la ayudo a considerar otras perspectivas, y le proporcionó una experiencia de éxito al encontrar diferencias. Ahora ella tenía algo de sustento en ser capaz de extender el dialogo con otros. En Gestalt siempre estamos buscando el balance ideal de retos y apoyo, y en darle al cliente una experiencia nueva y transformadora a través del experimento –trabajando al borde de su zona de confort para que haya crecimiento, pero en un lugar que sea asimilable.
John había asistido a una variedad de grupos de crecimiento personal. Había estado deseando venir a un grupo de Gestalt. Así que estaba claramente entusiasmado de estar aquí. Vino a trabajar. Lo había estado notando hacía días, y ahora a medida que se sentaba frente a mí lo que me impactó fue lo fuerte que eran sus expresiones faciales. Al mirarlo, creía que no estaba simplemente nervioso, sino realmente angustiado. Pestañeaba rápidamente, su boca tenía un tic nervioso, sus ojos se estrechaban cuando hablaba. Sus ojos lucían muy asustados para mí. Mi impresión era de alguien que estaba anticipando ser golpeado. Me sentí genuinamente preocupado por él, le di una retroalimentación sobre mi experiencia, y le pregunté que estaba sintiendo. Para mi sorpresa sólo reportó sentir un poco de nervios sobre venir, pero nada más. Así que le pregunté si había tenido alguna experiencia de niño siendo golpeado. No Le pregunté si le habían sucedido cosas particularmente alarmantes a él. Ninguna. Le pregunté si había algún incidente que pudiese recordar que realmente lo angustió. Ninguno. Reportó ser un niño extremadamente tímido. Esto tenía algo de sentido, que quizás lo que estaba viendo era simplemente una clase de dificultad con contacto. Usualmente acepto rápidamente la descripción de alguien se su experiencia. Pero en este caso me sentí realmente extraño porque lo que veía era bastante distintivo. Otros en el grupo confirmaron que habían tenido una experiencia similar. Algo no cuadraba. Pero no iba a presionar. En Gestalt no presionamos a través de la "resistencia". Nada más se volvió evidente en nuestra conversación así que decidí trabajar somáticamente. Le pedí que se acostara sobre su espalda y me senté al lado de él. Le pedí que simplemente siguiera su respiración Su respiración parecía bastante regular y abierta. Estaba buscando interrupción o lugares de tensión. Ninguna era aparente. Le pregunté sobre su experiencia. Simplemente sintió aire entrando y saliendo. Claramente, no estaba fácilmente en contacto con sus sentimientos. Así que tomé bastante tiempo, simplemente sentado con él, observando, indagando. Sí reportó un sentimiento de vacío en la barriga. Así que pedí permiso, y coloqué mi mano allí. Nada más se desarrolló. Claramente sus sentimientos estaban cuidadosamente retenidos, y tenía que ser paciente para encontrar la llave. Noté que sus ojos estaban bastante activos, aún cuando estaban cerrados. Así que pedí poner mi mano sobre sus ojos, y retenerlos allí por un momento. Luego reportó una sensación de frío en su barriga baja. Puse mi mano allí. Le pedí que me mirara. Lo hizo, luego miró hacia arriba por un tiempo. Le pregunté por lo que estaba visualizando. Vio oscuridad, frío, y una luz de calle bastante tenue. Ahora que teníamos la imagen podía trabajar con ella. Le pedí que siguiera mirándome, y me dijera lo que sentía. Comenzó a sentir calor en su pecho, así que puse mi mano ahí también. Le dije que parecía que la luz de la calle se volvía más brillante, y le pedí que dejara que el calor se moviera hacia abajo desde su pecho hasta su barriga. A medida que esto se desarrollaba le expliqué la relación entre la luz de la calle volviéndose más brillante a nuestra conexión volviéndose más fuerte y su conexión con su cuerpo calentándose. Le pedí que continuara dejando que el calor bajara a sus piernas, a sus pies. Esto pasó bastante lento pero no tan lejos como hasta sus pies. Así que pedí a alguien más que sostuviese sus pies. Finalmente sintió el calor a través de todo su cuerpo. A medida que se sentó, sus ojos lucían completamente diferente. Estaban firmes, claros, ambos del mismo tamaño, y le dije esta diferencia en mi experiencia sobre él. Le pedí que mirara a algunas otras personas, para que tuviese esa experiencia de conexión tanto consigo mismo como con ellos. Su energía era brillante y tibia y reportó experimentar conexión con otros de una nueva forma. No necesitamos saber que síntomas van a funcionar con la persona. No tenemos que tener la historia o el contexto. A veces esto simplemente no está disponible. Pero si trabajamos con la experiencia directa del cuerpo, desde ese lugar central, algo siempre va a emerger que es la "figura" más importante que necesita atención. De nuevo, no necesitamos realmente comprender la figura –solo trabajar con ella, apoyando el desarrollo de lo que sea que venga. Cuando trabajamos con el cuerpo, puede ser un proceso lento que requiere paciencia. Al final, queremos conectar tales experiencias de nuevo con la relación. Estos son los elementos claves de Gestalt –consciencia, y contacto.
John había asistido a una variedad de grupos de crecimiento personal. Había estado deseando venir a un grupo de Gestalt. Así que estaba claramente entusiasmado de estar aquí. Vino a trabajar. Lo había estado notando hacía días, y ahora a medida que se sentaba frente a mí lo que me impactó fue lo fuerte que eran sus expresiones faciales. Al mirarlo, creía que no estaba simplemente nervioso, sino realmente angustiado. Pestañeaba rápidamente, su boca tenía un tic nervioso, sus ojos se estrechaban cuando hablaba. Sus ojos lucían muy asustados para mí. Mi impresión era de alguien que estaba anticipando ser golpeado. Me sentí genuinamente preocupado por él, le di una retroalimentación sobre mi experiencia, y le pregunté que estaba sintiendo. Para mi sorpresa sólo reportó sentir un poco de nervios sobre venir, pero nada más. Así que le pregunté si había tenido alguna experiencia de niño siendo golpeado. No Le pregunté si le habían sucedido cosas particularmente alarmantes a él. Ninguna. Le pregunté si había algún incidente que pudiese recordar que realmente lo angustió. Ninguno. Reportó ser un niño extremadamente tímido. Esto tenía algo de sentido, que quizás lo que estaba viendo era simplemente una clase de dificultad con contacto. Usualmente acepto rápidamente la descripción de alguien se su experiencia. Pero en este caso me sentí realmente extraño porque lo que veía era bastante distintivo. Otros en el grupo confirmaron que habían tenido una experiencia similar. Algo no cuadraba. Pero no iba a presionar. En Gestalt no presionamos a través de la "resistencia". Nada más se volvió evidente en nuestra conversación así que decidí trabajar somáticamente. Le pedí que se acostara sobre su espalda y me senté al lado de él. Le pedí que simplemente siguiera su respiración Su respiración parecía bastante regular y abierta. Estaba buscando interrupción o lugares de tensión. Ninguna era aparente. Le pregunté sobre su experiencia. Simplemente sintió aire entrando y saliendo. Claramente, no estaba fácilmente en contacto con sus sentimientos. Así que tomé bastante tiempo, simplemente sentado con él, observando, indagando. Sí reportó un sentimiento de vacío en la barriga. Así que pedí permiso, y coloqué mi mano allí. Nada más se desarrolló. Claramente sus sentimientos estaban cuidadosamente retenidos, y tenía que ser paciente para encontrar la llave. Noté que sus ojos estaban bastante activos, aún cuando estaban cerrados. Así que pedí poner mi mano sobre sus ojos, y retenerlos allí por un momento. Luego reportó una sensación de frío en su barriga baja. Puse mi mano allí. Le pedí que me mirara. Lo hizo, luego miró hacia arriba por un tiempo. Le pregunté por lo que estaba visualizando. Vio oscuridad, frío, y una luz de calle bastante tenue. Ahora que teníamos la imagen podía trabajar con ella. Le pedí que siguiera mirándome, y me dijera lo que sentía. Comenzó a sentir calor en su pecho, así que puse mi mano ahí también. Le dije que parecía que la luz de la calle se volvía más brillante, y le pedí que dejara que el calor se moviera hacia abajo desde su pecho hasta su barriga. A medida que esto se desarrollaba le expliqué la relación entre la luz de la calle volviéndose más brillante a nuestra conexión volviéndose más fuerte y su conexión con su cuerpo calentándose. Le pedí que continuara dejando que el calor bajara a sus piernas, a sus pies. Esto pasó bastante lento pero no tan lejos como hasta sus pies. Así que pedí a alguien más que sostuviese sus pies. Finalmente sintió el calor a través de todo su cuerpo. A medida que se sentó, sus ojos lucían completamente diferente. Estaban firmes, claros, ambos del mismo tamaño, y le dije esta diferencia en mi experiencia sobre él. Le pedí que mirara a algunas otras personas, para que tuviese esa experiencia de conexión tanto consigo mismo como con ellos. Su energía era brillante y tibia y reportó experimentar conexión con otros de una nueva forma. No necesitamos saber que síntomas van a funcionar con la persona. No tenemos que tener la historia o el contexto. A veces esto simplemente no está disponible. Pero si trabajamos con la experiencia directa del cuerpo, desde ese lugar central, algo siempre va a emerger que es la "figura" más importante que necesita atención. De nuevo, no necesitamos realmente comprender la figura –solo trabajar con ella, apoyando el desarrollo de lo que sea que venga. Cuando trabajamos con el cuerpo, puede ser un proceso lento que requiere paciencia. Al final, queremos conectar tales experiencias de nuevo con la relación. Estos son los elementos claves de Gestalt –consciencia, y contacto.
Chuan nunca había hecho terapia antes. Él era un hombre de negocios. Su padre hacía cosas de madera, y tenía una granja pequeña. Chuan tenía lindas memorias de sus primeros años, estando con su familia; a su padre le gustaba cazar, así que tenían perros grandes. Pero durante la escuela secundaria se mudó a otro lugar diferente, y extrañó a su padre. En el colegio siempre había sido un estudiante sobresaliente, pero nunca había recibido reconocimiento de su padre. Hace diez años su compañía pasó por problemas. Su esposa e hija estaban viviendo en su pueblo natal, y el estaba en la ciudad tratando de lidiar con el desastre financiero en su compañía. Comenzó a beber regularmente, y cayó en depresión por un año. Al final de este terrible año de depresión encontró a su padre en el Festival de Verano. Su padre le preguntó inmediatamente –"¿cuál es el problema? ¿Estás divorciándote?" Chuan contestó "solo algunos problemas en el trabajo". Pero su padre no le creyó y le presionó. Su padre asombró a Chuan diciéndole "Confío en ti. Creo en ti". También le dijo, "Si no está funcionando el matrimonio, está bien divorciarse". Esto tuvo un gran impacto, Chuan dejó de tomar, y comenzó a cambiar el rumbo de su empresa. Sin embargo, había en realidad un problema en su matrimonio, y Chuan no sentía que podía hablarlo con su padre de ello. Su esposa había sido su compañera de clases. Salió embarazada, y desde el deber se casó con ella. Ella era una persona amable, buena con su familia, y una buena madre para su hija. Él renuentemente se había casado, y ahora se sentía "secuestrado". No quería decepcionar a nadie, pero era infeliz. Le pregunté qué tan mal era -3 de 10 respondió. El sexo se agotó hace años. Y simplemente no se sentía atraído hacia ella. Se sentía más como hermanos. Esto no era un matrimonio que podía ser re-encendido, porque nunca hubo mucha chispa originalmente. En algunas circunstancias raras, puede ser posible. Pero la situación era tal que sudaba frío al abrazarla –había tan poca atracción allí. Él la respetaba, pero solo como compañía. Sin embargo, sus fuertes valores familiares lo mantenían en el matrimonio, y su necesidad de ser un "buen chico" También declaró que no quería herir a su hija, no quería perderla, y no quería herir a su esposa. Estaba realmente atrapado. Le pedí que nombrara las dos partes de él en conflicto: el "Buen esposo" y "Amor verdadero" Lo invite a seleccionar dos objetos en la habitación que representaran estas polaridades, y lo facilité a tener un dialogo entre estas dos partes. Al principio, era una simple reiteración del conflicto sin fin entre estas partes en guerra. Señalé que este dialogo podía continuar eternamente, pero las dos partes tenían que llegar a un acuerdo –el cual relacioné a una negociación de trabajo. Luego de algo de discusión, las dos partes llegaron a un acuerdo. *Verdadero Amor* le daría a *Buen Esposo* un año para arreglar las cosas. *Buen esposo* aceptó hablar con su esposa sobre estos asuntos. Sin embargo, podía ver el miedo de Chuan sobre realmente tener esta conversación, ya que él sabía que hacerlo traería dolor a su esposa, y probablemente marcaría el inicio del final de su matrimonio. En este punto Chuan se puso muy incómodo, y un poco mareado. Tuvo que levantarse y caminar. Miró alrededor del cuarto y dijo "No me gusta una habitación sin ventanas". Le expliqué que había una ventada detrás de la cortina. Eso lo alivió un poco. Luego tome un poco de tiempo para decirle mi experiencia de divorcio. Me interrumpió y me preguntó sobre el anillo alrededor de mi cuello. Le expliqué que lo obtuve en Inglaterra cuando visitaba la graduación de mi segunda hija. Le dije que a pesar que el divorcio fue difícil, mis hijos finalmente no habían sido afectados –les había ido bien, y que yo había encontrado amor verdadero. Le dije honestamente sobre las dificultades que había enfrentado, y que mi ex esposa había enfrentado, en el proceso de divorcio. Al jugar el rol del "padre" en terapia, estaba reforzando el mensaje de que estaba bien divorciarse. Generalmente haré lo que pueda para ayudar a que una pareja continúe junta y tenga una relación sana. Pero a veces, si esto es realmente anti-vida en términos de constricción de su fuerza de vida y habilidad para vivir auténticamente, entonces apoyo a alguien a considerar divorcio. Chuan estaba bastante aliviado al final de esto. Dijo que lo que realmente atrapó su atención fueron dos cosas –cuando dije que había de hecho una ventana en la habitación, y cuando me preguntó sobre mi anillo. Fueron estos momentos interpersonales y simbólicos que lo tocaron. Impulsado por su pregunta sobre mi anillo, escuchar mi propia experiencia de divorcio lo ayudó a salir de su miedo y su estancamiento - esto era la parte conversacional de la terapia, la cual involucraba mi propia auto-revelación, sobre mi propia historia. Un terapeuta debe tener mucho cuidado sobre contar su propia historia, pero en ocasiones, puede ser muy útil para el cliente –esa es la medida. La simbología de la ventana estando abierta también fue muy importante para él. Se sintió sofocado, y le presenté la posibilidad de que hay una salida, incluso si escondida. Esto es algo que podemos trabajar en terapias subsecuentes El dialogo facilitado entre las dos partes de él fue también clave –dos elementos en guerra que no podían encontrarse. La terapia les da la oportunidad de interactuar, pero esto requiere mucho apoyo del terapeuta para facilitar este encuentro, bastante como un encuentro real entre dos personas en guerra. El significado de su padre en todo esto también formaba parte de la complejidad de la terapia. El apoyo que su padre le dio –incluyendo el reconocimiento de Chuan- era importante en este cambio. Esto señaló la importancia del rol que yo podía jugar como una "figura paterna", y el impacto que podía tener en el apoyo que le daba.
Laila era gorda. En la escala de obesidad, ella estaba en algún lugar del medio. Como es común, esto no fue algo que ella trajo directamente a terapia. Fue algo que observé, luego de conocerla por algún tiempo. El tema del peso es bastante complejo, y difícil para las mujeres, y en terapia no debería ser evitado. Pero debe ser tratado con sensibilidad y cuidado, y no con mano pesada. Laila estaba interesada en trabajar el tema. Le pregunté en qué momento había comenzado a ganar peso. Ella dijo que en la universidad estaba hambrienta por algún tiempo, ya que no tenía mucho dinero. Así que cuando comía, comía bastante. Pero eso se equilibró luego de algún tiempo. Así que presioné de nuevo, y ella dijo que luego de tener a su hija ganó peso, porque tenía que comer una buena cantidad para amamantar. Sin embargo, su hija tenía ahora 10, y todavía llevaba el peso. Ella dijo que comía cuando estaba ansiosa, y estaba ansiosa de que algo malo le pasara a su hija. También dijo que le gustaba tener algo en su boca gran parte del tiempo, para merendar. Esto proporcionó un número de posibles puntos de entrada, pero lo único que parecía realmente claro era su ansiedad. Sin embargo, esto era algo generalizado, así que no era precisamente evidente como funcionaba. Le pregunté qué clase de comidas consumía, en qué cantidad, y que tanto ejercicio hacía. Estos son todos aspectos centrales del tema. Parece por lo que decía que no consumía grandes cantidades, así que de nuevo, no estaba completamente claro que sucedía. Comencé en este nivel muy práctico, y le dije que para lograr una diferencia, necesitaba apoyo práctico en esos tres frentes –la calidad de su comida, la cantidad de ella, y el balance con ejercicio. Enfaticé que el apoyo era clave, no tratar de dirigir todo por su cuenta. Le pregunté sobre la nutrición –que tanta nutrición recibía de una variedad de áreas de su vida –trabajo, amigos, familia, actividades. Parece que tenía bastante nutrición, así que la alimentación no era una respuesta a una falta. Aún así, la dinámica subyacente no era evidente. Le pregunté sobre la ansiedad: su padre tenía una especie de miedo de que algo le pasara, y de alguna forma ella había tomado continuado ese miedo en relación a su propia hija. Esto surgió desde el Campo, y era necesario lidiarla en un nivel de campo. Sin embargo, antes que pudiéramos comenzar con eso, de repente dijo –oh, es cierto, mi mamá solía sobre alimentarme cuando era una niña pequeña. Ella explicó que su madre solía empujar comida en su boca, y luego antes de que siquiera hubiese comido todo, empujaba más dentro. Esto era una ocurrencia regular, y era muy incómodo para ella. Rompió en llanto contando esto. Fui empático con ella y le pregunté lo que estaba sintiendo. Enojo, contestó. Así que la invité a que se imaginara diciéndole a su madre, usando su voz adulta, lo que el infante le gustaría haber dicho –"Ya he tenido suficiente, por favor deja de empujar comida en mi boca" Encontró difícil decir esto con fuerza. Así que le sugerí que pusiera su mano en frente de su boca, para bloquear cualquier otra cosa entrando. Esto se sintió poderoso para ella. Como tarea le sugerí que pensara en su madre cada vez que comiera, recordara la alimentación a la fuerza, y notara su respuesta. Esta asociación consciente con la memoria traumática le permitiría actuar desde su rechazo, en vez de solo identificarse con el niño indefenso.
Danielle contó una historia bastante traumática. Tanto ella como su esposo eran docentes, y viajaban juntos, y enseñaban Inglés en una variedad de países. Se habían conocido en la universidad, y parecía que eran muy cercanos, ambos creativos, ambos interesados en espiritualidad, e involucrados en artes. En un punto el visitó Francia por una exhibición de arte. Sin embargo, no regresó. Decidió quedarse allí ilegalmente. Lo hizo sin advertirle a Danielle, y sin discusión. Esto por supuesto era muy preocupante. A medida que pasó el tiempo, las cosas no cambiaron. No la invitó a que se uniera a él, a pesar de que sí regresó a casa algunas veces. Cada vez, la comunicación era tensa y Daniella continuaba sintiéndose muy dolida con la situación. Sentía su vida en una especie de espacio suspendido, donde realmente no podía seguir adelante con mucha confianza, ni tampoco parecía poder resolver la situación. Luego de algún tiempo, escuchó a través de otra persona que él había muerto el año previo allí. Esto desmanteló a Danielle aún más. Encontró incluso que el proceso de divorcio se hizo extremadamente difícil, y que fue archivada también. Ella describió la experiencia como un edificio al cual los cimientos colapsan y yace en una pila de ruinas. Ella pasó los siguientes 6 años reconstruyendo su vida, poco a poco. Se involucró mucho en prácticas espirituales y filosofía, trabajo de crecimiento personal, y dedicó mucho tiempo y esfuerzo a extraerse a sí misma de ese trauma. Ahora se sentía de nuevo en suelo sólido, pero el problema era seguir adelante en una nueva relación. Había estado en unas pocas, pero ninguna duró. Ahora se sentía más lista para estar en una relación seria. Estaba en una actualmente, pero no había progresado mucho debido a su ambivalencia. Ella lo describió como estar en el borde de una piscina, sentirse congelada, incapaz de lanzarse. Señalé que esto tenía perfectamente sentido, dada su experiencia. Tomé su metáfora y la usé para más conciencia. Le señalé que la última vez que se lanzó a una relación, parecía que la piscina estaba llena de agua, pero de hecho, ese no era el caso, y se hirió fuertemente. Así que de hecho era realmente importante chequear cuanta agua había en la piscina. Comparé esto con conocer sobre la oscuridad de otras personas. Le pregunté si era ahora más capaz de discernir estas sombras en alguien más . Ella quería enfocarse en lo que necesitaba para prestar atención a sí misma, su propia oscuridad. Pero en esta ocasión, inusualmente, yo no quería hacer esto. Juzgue que con todo el trabajo personal intensivo que había realizado, estaba bastante consciente de su propio material oscuro, y más capaz de lidiarlo. Así que me enfoqué en lo que necesitaba de un compañero, quitando el foco de sí misma. Usualmente quiero poner el foco en el cliente. Pero cuando alguien ha tomado una gran responsabilidad por sí mismos, entonces puede ser bueno para ellos mirar al mundo, y evaluar otros. El problema en Gestalt es que no seguimos una formula. Lo que está bien en una situación no necesariamente es relevante en otra. "Depende"…en el nivel de desarrollo de la persona, sus necesidades, su consciencia, y lo que le falta. En este caso, el borde creciente, tal como comprendí, era su habilidad de realmente ver a la otra persona, como eran, sin miedo ni fantasías. En el Gestalt estamos muy enfocados en conectar a la persona en su experiencia sensorial, su experiencia somática, en el aquí y ahora. Y también trabajamos con metáforas, en este caso era útil, ya que le dio una clave sobre cómo seguir adelante. Trabajar dentro del mundo de la propia persona, su propio lenguaje, nos da un acceso directo a su mundo fenomenológico.
Lily era brillante y alegre, de forma genuina. Me gustaba su vitalidad, y su amigabilidad. Ella en verdad iluminaba la habitación. Le di mi retroalimentación personal sobre esto. Como me sentía fácilmente conectado con ella, como apreciaba que ella se involucrara en la relación, como en un lugar de similitud, era difícil encontrar algo de lo que ser crítico. Ella dijo que recibía muchos comentarios positivos de los otros sobre esto también. Pero algunas personas pensaban que era falsa, y que de hecho escondía cosas. Ahora, esto podría bien ser verdad, pero no era aparente para mí. Le pregunté si podía identificar cosas que estaba escondiendo, como ira, o maldad. No podía. Yo no iba a presionar esto. Quizás era solo una persona genuinamente feliz. Le pregunté qué edad tenía -38; y soltera. Le comenté en lo extraño que esto era - una mujer adorable como ella, no poder encontrar un compañero. Ella no podía explicarlo, más allá de decir que no sentía la conexión profunda que necesitaba sentir para tener una relación con un hombre. Como sospeché, no había falta de pretendientes. También reveló que tenía pocos amigos. De nuevo, esto parecía un poco incongruente para mí. Compartió que cuando niña había una brecha grande de edad entre ella y sus hermanos mayores, así que realmente no jugaba con ellos. La villa en la que iba a la escuela no tenía otros niños de su edad, así que por muchos años de su educación ella no tuvo realmente un compañero de juegos. Esto ponía las cosas más claras – no había aprendido realmente a socializar. A pesar de su forma de ser feliz, ella de alguna forma no sabía cómo hacer amigos. De cualquier forma, esto parecía un poco extraño para mi, así que le pedí que eligiera 5 personas en la habitación con las que le gustaría explorar una amistad. Tenía dificultad escogiendo. Esto se debía a que no estaba segura si había una conexión natural allí. Parecía que, tal como encontrar un compañero, ella sentía que tenía que tener una clase de química natural. Así que le dije que tendría que hacer el trabajo de crear conexión. Parecía que estaba en un modo pasivo sobre esto, o al menos, no sabía como hacerlo. La primera persona que ella eligió le pedí que se acercara, y ella tendría que establecer una conversación con ellos. Como esperado, ella no sabía realmente como comenzar. Así que la ayudé –a decirles que ella quería ser su amiga, que estaba interesada en conocerlos. A medida que comenzó a hablar con ellos, observe que estaba ofreciendo muchas opiniones sobre ellos. Mientras que esto podría ayudar a conectar si fuese una sola opinión, y luego la discutieran entre ellos, ella parecía no saber cuando detenerse. También reveló que había una voz en su cabeza la cual le decía que esto probablemente no iba a llegar muy lejos. Nombré esto el saboteador, puse una almohada al lado de ella, y le pedí que se separara del saboteador, para que pudiera continuar el proceso sin interrupciones. Se volvió bastante claro que ella realmente no tenía muchas habilidades sociales. Así que la ayudé a desarrollar una conversación, guiándola sobre cómo encontrar una conexión. Esto era un ejemplo donde necesitaba asistencia práctica – coaching podría decirse. Había muchos temas terapéuticos a los cuales podríamos ir con el tiempo. Pero más inmediatamente el tipo de apoyo que ella necesitaba involucraba la enseñanza de habilidades básicas que no había tenido oportunidad de desarrollar. Los temas más profundos podrían ser explorados posteriormente –e incluso la exploración del saboteador podía esperar. Ella necesitaba una experiencia inmediata de algo nuevo, y la habilidad de conectar exitosamente, que el experimento le proporcionaba. Gestalt está orientado hacia la conciencia corporal, y es conducida de forma no estructurada. Sin embargo tampoco es únicamente guiada por el insight. Hay un tiempo y lugar para el experimento –para tratar algo diferente. Los fines de esto son dobles –incrementar la consciencia, e iniciar en aprendizaje experiencial. El tiempo es importante –saltar a un experimento muy pronto significa que uno puede perder terreno relacional y no tener una figura realmente energizada con la que trabajar. Pero tomarse mucho tiempo puede reducir la energía en una sesión, y el experimento trae frescura. También me permite observar a la persona "en acción", en vez de únicamente sus auto reportes. Esto me da un mejor entendimiento de quiénes son y cómo trabajar con ellos.
Adelle había trabajado en un empleo del gobierno, una posición de servicio al cliente por 20 años. Habló sobre lo bien que desarrollaba su rol (era popular con los clientes), pero era bastante asocial en otras maneras. Sus compañeros de trabajo se quejaban de ella, y ella no quería hacer amigos allí. Ella quería conexión con las personas, sin embargo era solitaria, tenía unos pocos amigos, pero no parecía llegar a ningún lado. Contó historia tras historia sobre cómo la gente no la apreciaba, como la rechazaban, y lo dolorosa que era su existencia. Me encontré a mi mismo sintiéndome más y más irritado a medida que la escuchaba. En vez de sentirme amable o interesado, solo quería alejarme de ella –rechazarla. Me sentí incomodo e inquieto. Le dije, "Adelle, ahora mismo esto no está funcionando. Tus historias me están alejando de ti en vez de acercarme. Me encuentro a mi mismo frustrado y sin querer escuchar. Necesito que dejes de "hablar sobre eso" y simplemente estés presente conmigo por un momento" Se detuvo, pero estaba muy nerviosa, no estaba mirando hacia mi (había estado mirando a su alrededor todo el tiempo que estuvo hablando también), y estaba claramente angustiada. Sin embargo, no era una angustia con la que me pudiera conectar. Así que entre en una voz autoritaria. Le dije: "Adelle, tienes una vida difícil. No estás conectada con las personas. Incluso me estás perdiendo a mí. Por favor, ven al presente, mírame, y conectémonos ahora. Yo estoy dispuesto, pero necesito que tu también estés dispuesta" Ella comenzó a protestar, pero le pedí que dejara de hablar. Necesitaba realmente atrapar su atención. Estaba tan envuelta en su historia de desesperación. Se detuvo, y me miró nerviosamente. Le hablé suavemente, reconociendo como estaba comenzando a conectar con ella, y la invité a hacer lo mismo. Le costó, pero fue capaz de hacerlo hasta cierto grado. A medida que la sentí venir al presente, fui capaz de ser más suave, y se lo dije. Le señalé que independientemente de lo que pasara en su vida, en este momento estábamos conectados, y estaba disponible para ella. Ella lentamente tomó esto, aunque extrañamente, casi de mala gana. A veces las personas están tan encerradas en sus historias y están reticentes a experimentar algo diferente, aún cuando eso anhelan. A veces toma suficiente energía, junto con una intervención muy directa, encontrar un camino entre "la neblina" de su propia historia.
Ian quería trabajar en su relación con su padre. Él tenía 41 años. Su madre había muerto hace un año, luego de luchar con cáncer por 8 años. Durante este tiempo, Ian había sido su cuidador. Él tenía un hermano mayor que originalmente se había ofrecido para ayudar, pero luego de que Ian comenzara a cuidarla, ella rehusó ayuda de nadie más que de él. Su padre había estado fuera trabajando por 6 meses previos al diagnóstico, así que no estuvo allí al comienzo. Había comenzado negocios con alguien, pero eso había tornado mal, así que estaba luchando por afrontar la situación. Así que Ian amorosamente había estado ahí para su madre hasta el final. Tenía bastante respeto por ella –había sido entrenada como doctora, pero cuando emigró para estar con su padre, sus títulos no habían sido reconocidos, así que trabajaba como enfermera. Claramente era una persona que había tenido su dignidad, y que había vivido una buena vida. Ian no tenía este respeto por su padre, quien él sentía que no había tratado muy bien a su madre. Había muchas ocasiones donde el liderazgo de su padre en la familia no había resultado muy bien. Claramente, había muchos asuntos complejos ahí, que tomaría algo de tiempo de descifrar. La pregunta era, con que comenzar, que era lo más importante ahora mismo, y como podría yo responder a su necesidad expresa de mejorar la relación con su padre. Así que hablé sobre mí mismo. Le expliqué que yo también había tenido una amorosa y maravillosa madre, y un padre que era frecuentemente egoísta y difícil de estar cerca. Como consecuencia, era difícil para mí ver a mi madre con una luz crítica, aún cuando quisiera encontrar algo para tener una visión más balanceada. Ian concordó que esto era también su experiencia. Compartí que ahora yo me daba cuenta que una cierta parte de lo que mi madre me dio se trataba sobre su necesidad, y como consecuencia mis propios límites no estuvieron siempre claros. Ian asintió. También compartí que mi relación con mi padre nunca fue sencilla, y tampoco particularmente nutritiva para mí. Ian asintió de nuevo. Uno de mis propios terapeutas una vez me preguntó –cuando tiempo quieres pasar con tu padre. Así que le pregunté a Ian lo mismo. Aquí fue cuando descubrí que él aún vivía en la casa familiar con su padre. Entré en mi modo psico-educativo. Generalmente no hago esto –me gusta trabajar en un nivel mutuo, y no dar consejos. Sin embargo, siempre hay excepciones. Le dije a Ian que las estadísticas mostraban que los hombres adultos viviendo en la casa familiar eran altamente improbables que contrajeran matrimonio. Así que le sugerí que se mudara por su cuenta. Verifiqué que estuviese de acuerdo. Lo hizo fácilmente –parece que solo necesitaba algún permiso para hacerlo. Luego le pregunté de nuevo sobre que tan frecuentemente estaría bien para él ver a su padre. Él dijo que una vez a la semana, para una comida. Le pregunté por específicos, los cuales siempre encaminan. ¿Dónde? Ian dijo que podía cocinar algo para él. Ian estaba en un modo tan dadivoso, que no sabía cuando detenerse. Acababa de pasar una década dando a su madre, y aunque su espíritu podría ser admirable, parecía que no sabía suficientemente como crear límites. Además, dada su actitud hacia su padre, hacer algo así por él iba probablemente a generar resentimiento de fondo. Ian estuvo de acuerdo con mi sugerencia de ir mejor a un restaurante. De nuevo, parecía que solo necesitaba permiso de mí como la figura del "buen padre", para encontrar sus propias necesidades. Le pregunté cuanto tiempo duraría la visita al restaurante. Ian mencionó 1 hora y media. Le pregunté que le gustaría hablar durante ese tiempo. Contestó que normalmente no compartiría sobre su trabajo con su padre. Pero que le gustaría cambiar eso. Le pregunté sobre qué más. Le gustaría indagar sobre la salud de su padre. Y luego contarle a su padre sobre sus planes en el futuro. Esto había abierto un espacio para que Ian construyera una nueva relación con su padre. Había aún muchas cosas en la raíz que necesitaban ser reconocidas, pero esto era un comienzo. Ian necesitaba bastante ejercicio de "practical grounding" en estos lugares. Esto es algo que padres pueden dar. Pero como él no lo había obtenido de su propio padre, no había podido internalizar algún tipo de auto cuidado interno y dirección. Así que al ponerse en esa posición, lo ayudé a enfocarse e identificar lo que necesita. Esto es como una "practica" para la manera en que puede cambiar de ver despectivamente a su padre, a respetarlo por algo. Al jugar este rol con él, lo ayudo a prepararse, y también le doy una visión de lo que sería enriquecedor en ese lugar.
Enseño y practico la terapia Gestalt, asesoramiento en escogencia de carrera y trabajo en constelaciones familiares. Además de Australia, doy talleres y capacitación en China, Japón, Corea, los EE.UU. y México. Soy autor de ‘‘Comprendiendo a la mujer en tu vida’’, un libro de consejo para los hombres acerca de las relaciones con las mujeres. Soy también el director de Lifeworks y proporciono capacitación y supervisión. Actualmente estoy realizando un doctorado, estudiando la dinámica interpersonal del poder. Mira mi perfil completo.
Estos ejemplos de casos están dirigidos a terapeutas, estudiantes y a aquellos que trabajan en las profesiones de ayuda. El propósito es mostrar cómo el enfoque de la Gestalt funciona en la práctica, ligando aspectos de la teoría con retos clínicos.
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